viernes, 14 de noviembre de 2014

PAISAJE ROJO Y AÑIL



















Se han teñido de rojo los caminos,
se han vestido los plátanos de invierno,
han llegado las brumas y los vientos
a pintarte una mueca pesarosa
bajo el mustio clavel de tu sombrero.

¡Triste y árido  tiempo de violetas
que ha borrado la luz de tu sonrisa,
que ha cargado de peso tus maletas,
que ha cubierto de añil las esperanzas!

Se han vestido los plátanos de invierno,
han llegado las brumas y los vientos.
Homo homini lupus, te enseñaron,
mas tú siempre creíste, ingenuo payaso,
que fuimos forjados con la materia de los sueños,
que brotaría polvo de estrellas
cuando el cierzo soplara en la fragua.

Ahora piensas que fueron vanos tus anhelos,
tu fe en el hombre y la mujer,
a menudo seres de ciega codicia
cuando no insolidarios y egoístas.

Se han teñido de rojo los caminos,
se han vestido los plátanos de invierno.
Hay días que apenas te sostiene
la insaciable curiosidad que te acompaña.
Te refugias en el silencio,
en la magia del amor, bálsamo humilde,
en el calor de la amistad que nos reúne
en estas noches de casi invierno.

Se han vestido los plátanos de invierno,
han llegado las brumas y los vientos
y ahora sabes que sólo te quedarán,
como últimos, desesperados recursos
que se alzarán contra el abismo,
la poesía, eco de la fábula del tiempo,
y la siempre amable y bondadosa
soledad de los caminos.